Esteban López Director Departamento Morfología y Función Universidad de Las Américas
¿Se imagina ir al médico y que este no sepa qué hay en el lugar que le duele, o que una enfermera no conozca cuáles son las venas desde donde puede sacar sangre y por dónde se ubican?
Algunos artículos científicos logran relacionar la falta de conocimiento anatómico de médicos, con errores en cirugías. También abordan la facilidad que tienen los estudiantes del área de la salud para olvidar la anatomía que aprenden en la universidad y que luego, en la práctica, no recuerdan. ¿Acaso recordamos lo que nos enseñaron en la clase de biología en el colegio?, y si no es así ¿por qué lo olvidamos?
El aprendizaje de cualquier índole requiere varios elementos para que se instale firmemente en nosotros, ya que la “memoria es débil”. Dentro de estos elementos que favorecen el conocimiento duradero está la motivación personal por saber más, un contexto adecuado para ello, una guía y ser retroalimentado de lo que se aprende. Esto en la morfología y función, que describe las formas que tienen las estructuras de nuestro cuerpo y su función principal, es algo crítico.
Comparto un dato anatómico: ¿sabían que si alguien le sonríe a otro y no se activan ciertos músculos de la cara, se podría reconocer que es una risa falsa? o ¿que en la mañana medimos más que en la noche? A propósito de esto, ¿sabemos cómo está constituida la columna vertebral y que en cada movimiento cotidiano debemos cuidarla para prevenir lesiones que pueden volverse crónicas?
Otro ejemplo. Las mujeres de más de 30 años pueden sufrir del síndrome del túnel del carpiano en una o ambas manos. Su tratante debe saber muy bien qué es, qué nervio está lesionado, qué otros efectos pueden tener en su codo u hombro y qué opciones de tratamiento tiene. A su vez, todos hemos escuchado de alguien con una lesión en el hombro ¿por qué son tan frecuentes? Porque el hombro está formado para desplazarse de forma cuadrúpeda, no para estar “colgando” en nuestro cuerpo. Conocer sus características anatómicas básicas es indispensable para quien lo evalúe.
Muchas de estas cosas no tienen razón de ser conocidas por el común de la gente. Sin embargo, el personal de salud sí lo debe manejar a la perfección.
Un joven ciclista llegó a la consulta de un kinesiólogo hace unos años, diagnosticado con lesión de muscular de codo. El kinesiólogo habló con él, evaluó su codo y le dijo “tienes una fractura del cuello del radio…” (lo que resultó ser efectivo al tomarse radiografías) ¿Cómo lo supo?: simplemente por manejar la anatomía del codo.
El niño yace en cama quejándose de un fuerte dolor abdominal. La doctora palpa su abdomen y les dice a sus padres que “es apendicitis y debe ser operado”. ¿Cómo lo sabe?: solo por el dominio de la anatomía abdominal.
La anatomía es la base para reconocer una enfermedad a partir de saber cómo normalmente estamos constituidos. Asimismo, la morfología, que parece tan lejana, está en cada centímetro del cuerpo y los que nos dedicamos a cuidar del otro, debemos conocerla y educar sobre su relevancia para que la población tenga una mejor calidad de vida y llegue cada vez de mejor forma a la tercera edad, activa y vitalmente.