Que se acaben el verano y las vacaciones no significa que tu hijo deba dejar los pañales ya. Cada niño tiene su propio ritmo y forzarlo solo generará estrés. Lo importante es observar sus señales, acompañarlo con paciencia y hacer de este proceso un aprendizaje natural y sin presiones. 

FEBRERO, 2025.- Llegó febrero y la sensación de que el verano se acaba se apodera de nosotros. A muchos padres les entra la urgencia de lograr que sus hijos dejen los pañales antes de que empiece el año escolar o el jardín. Pero aquí va una verdad importante: el control de esfínteres no es una carrera ni una meta que se deba alcanzar por el calendario. Presionar a los niños porque “es el momento ideal” o porque “hace calor y andan con menos ropa” puede generar estrés innecesario e incluso retrasar el proceso.

Según Constanza Olivares, enfermera especialista en incontinencias pediátricas y subdirectora de salud de la Corporación Renal Infantil MATER institución sin fines de lucro dedicada al diagnóstico y tratamiento de enfermedades urológicas y renales, en esta etapa lo más importante es respetar el proceso de maduración de cada niño. “Por nada del mundo debemos forzar a los niños a dejar los pañales, pero sí tenemos que estar atentos a diferentes signos que pueden entregar los pequeños. Por ejemplo, que se incomoden con el pañal, que hagan gestos de molestia, que sus pañales salgan secos con más frecuencia o que busquen un lugar tranquilo para hacer sus necesidades”.

El entrenamiento para ir al baño generalmente comienza entre los 18 y 24 meses, pero es importante destacar que muchos menores no lo logran completamente hasta los 3 años o incluso más. ¿Cómo saber si tu pequeño está listo? Algunos signos incluyen interés en el baño, señalar cuando necesita ir, mantenerse seco por al menos dos horas y la capacidad de bajarse la ropa interior. Si notas estos indicios, es un buen momento para comenzar, pero sin presiones.

¿Cómo hacerlo de manera correcta?

La clave está en la paciencia y el refuerzo positivo. No se trata de premios materiales, sino de acompañarlos en el proceso con aplausos y felicitaciones. Libros o juegos educativos pueden ser grandes aliados para hacer esta etapa más amena. También es importante saber que los niños tienden a demorar más en controlar esfínteres que las niñas, por lo que no hay que comparar.

Además, Constanza Olivares recalca que la clave está en crear una rutina amigable: “Es recomendable establecer horarios regulares para llevarlos al baño, por ejemplo, después de las comidas o antes de dormir. También es útil vestirlos con ropa fácil de quitar y mantener una actitud relajada, sin regañarlos si ocurren accidentes, ya que forman parte del aprendizaje”.

A continuación la especialista enumera algunos consejos prácticos para dejar los pañales:

– Anticipa el cambio: Habla con tu hijo sobre el baño y los pañales de forma positiva. Puedes leer cuentos o mostrarle cómo usan el baño otros niños.

– Invítalos al baño de manera rutinaria: Llévalos al inodoro cada cierto tiempo, sin presionarlos, pero con constancia.

– Elige un orinal cómodo y accesible: Permíteles familiarizarse con él y anímalos a usarlo.

– Enséñales con el ejemplo: Deja que vean cómo los adultos usan el baño y explícaselo de manera natural.

– Evita castigarlos o presionarlos: Los accidentes son normales, lo importante es no generarles miedo o vergüenza.

– Fomenta su autonomía: Deja que intenten bajarse la ropa y subirse los calzoncillos o calzones por sí solos.

– Mantén la calma y sé constante: Cada niño aprende a su ritmo, lo importante es acompañarlos con paciencia y seguridad.

Si aún no logras que tu retoño deje los pañales y sientes la presión del entorno, respira. No hay una fecha límite. Cada uno tiene su propio ritmo y respetarlo es la mejor manera de hacer que este paso sea natural y sin traumas. Lo importante es acompañarlos, no apresurarlos.

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