Por la Doctora Mariana Labbé de Grupo Cetep.

Este 7 de abril, en el Día Mundial de la Salud, es necesario alzar la voz por una verdad ineludible: no hay salud sin salud mental. Esta afirmación, que ha sido repetida por especialistas y organismos internacionales como la OMS, debe dejar de ser una consigna para convertirse en una prioridad real, especialmente cuando se trata de nuestros niños, niñas y adolescentes. En Chile, la población joven enfrenta una serie de desafíos que afectan profundamente su bienestar emocional. Según un estudio de la Universidad Andrés Bello más del 60% de los escolares chilenos tienen síntomas  de depresión y ansiedad. 

Vivimos en una época marcada por la hiperconexión, la inmediatez, la sobreexigencia y la aparente libertad, donde el rendimiento escolar, las redes sociales, los estereotipos de éxito y belleza están generando jóvenes sobreexplotados con altos niveles de ansiedad, tristeza, insomnio y frustración. A esto se suman las adicciones conductuales cada vez más normalizadas: uso excesivo de pantallas, videojuegos, cigarrillos electrónicos, bebidas energéticas y una obsesión con el ejercicio físico, que muchas veces se acompaña de anabólicos o esteroides.

Estas conductas, que a menudo pasan desapercibidas, son en realidad señales de alerta. Muchas de las personas que llegan a consultar en la adolescencia tardía o en la adultez temprana con problemas graves de adicción, comenzaron en la infancia con estos mismos comportamientos aparentemente “normales”. El problema no es solo lo que hacen, sino el por qué lo hacen: muchos jóvenes están intentando regular emociones que no saben cómo expresar, en contextos donde la salud mental sigue siendo un tema tabú.

Las consecuencias no son sólo emocionales. Diversos estudios han demostrado que existe una relación directa entre la salud mental, el riesgo cardiovascular y el sistema inmunológico. El estrés crónico y la depresión aumentan las probabilidades de sufrir enfermedades del sistema circulatorio y una baja en el sistema inmune, lo que disminuye las defensas y propaga enfermedades autoinmunes e infecciones.

Frente a este panorama, la prevención y la intervención temprana son claves. No podemos seguir esperando a que los problemas se agraven. Los cambios de ánimo repentinos, el aislamiento, las alteraciones del sueño, la irritabilidad, la pérdida de interés por lo que antes generaba placer o el uso compulsivo de dispositivos son señales que no deben ignorarse. Escuchar, observar y conversar con nuestros jóvenes es el primer paso. El segundo es no dudar en acudir a un especialista. Consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida limitada por el sufrimiento o una vida con herramientas para salir adelante.

¡Y recuerden, #ConversarDeSaludMental puede salvar vidas!

Acerca de Grupo CETEP

Con más de 20 años de experiencia, Grupo Cetep es un ecosistema de soluciones de Salud Mental y Bienestar, orientado a personas y organizaciones. Cuenta  con un gran equipo de más de 500 profesionales clínicos , enfocados en acercar la salud y el bienestar a las personas.

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