El gran problema del sueño no es el diagnóstico, trastornos del sueño

Especialistas advierten que una gran parte de las personas que inician terapia con CPAP no logran mantenerla en el tiempo, afectando su salud y calidad de vida.

Durante los últimos años, el diagnóstico de trastornos del sueño ha aumentado en Chile; Siendo aún un desafío, ya que no supera el 8% de la población realmente afectada. Sin embargo, un problema menos visible comienza a preocupar a los especialistas: la alta tasa de abandono en los tratamientos, especialmente en pacientes con apnea del sueño que utilizan dispositivos CPAP.

Aunque este tratamiento es considerado uno de los más efectivos para tratar la apnea, su uso sostenido sigue siendo un desafío. Molestias iniciales, costos asociados, falta de seguimiento y baja comprensión del tratamiento son algunas de las razones por las que muchos pacientes dejan de utilizarlo.

“El problema no es solo que las personas no se diagnostiquen, sino que incluso cuando lo hacen, muchas no logran sostener el tratamiento en el tiempo”, explica José Marmolejo, CEO y fundador de HIS (Health Intelligence Solutions). “Ahí es donde hoy existe una de las mayores brechas en la medicina del sueño”.

El abandono del tratamiento no es menor. La apnea del sueño no tratada está asociada a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, deterioro cognitivo y accidentes. Interrumpir la terapia implica volver a un estado de riesgo que muchas veces el paciente no percibe de inmediato.

Uno de los factores clave es la falta de  acompañamiento activo y eficiente. A diferencia de otras condiciones médicas, donde existe seguimiento clínico constante, en el tratamiento del sueño muchos pacientes quedan solos una vez que reciben el dispositivo.

A esto se suman las barreras económicas. El mantenimiento de los equipos, la reposición de insumos y la falta de sistemas simples de reembolso hacen que el tratamiento se vuelva difícil de sostener en el tiempo.

Frente a este escenario, especialistas coinciden en que el enfoque debe cambiar: no basta con diagnosticar, es necesario acompañar. Modelos que integran monitoreo continuo, seguimiento clínico y facilitación de costos están comenzando a posicionarse como una alternativa para mejorar la adherencia.

“Cuando el paciente entiende lo que le pasa y tiene acompañamiento, la adherencia cambia completamente. El desafío es transformar el tratamiento en un proceso continuo y no en una solución puntual”, agrega Marmolejo.

En un contexto donde el cambio de hora y la llegada del otoño afectan el descanso, los expertos advierten que este tipo de fenómenos también pueden evidenciar problemas más profundos. Si una persona abandona su tratamiento o no logra sostenerlo, es clave reevaluar su situación.

El diagnóstico es solo el primer paso. El verdadero desafío está en lograr que las personas puedan tratarse de forma sostenida y efectiva en el tiempo.

 

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