Cáncer colorrectal podría ser el más frecuente de Chile hacia 2035: expertos proponen cinco medidas para enfrentar su aumento

Por Esther Mendoza. Con 7.965 nuevos casos y 3.794 fallecimientos anuales, el cáncer colorrectal es actualmente la segunda neoplasia más frecuente y la segunda causa de muerte oncológica en Chile, según las estimaciones de GLOBOCAN 2024. Frente a un aumento sostenido de su incidencia y a las brechas que persisten en prevención, pesquisa y tratamiento, especialistas y representantes de distintos sectores se reunieron esta mañana en el seminario “Cáncer colorrectal en alza: el momento de actualizar la respuesta país”.

La actividad, organizada por Fundación CARE, presidida por Cecilia Bolocco, y el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud de la Universidad del Desarrollo (CIPS-UDD), con la colaboración de Pfizer, tuvo como propósito transformar la evidencia disponible y la experiencia de pacientes y equipos de salud en recomendaciones concretas de políticas públicas. Entre 2013 y 2021, la incidencia del cáncer colorrectal aumentó un 7,2% anual entre beneficiarios de FONASA y casi uno de cada cuatro diagnósticos —el 23,1%— correspondió a personas menores de 50 años, según un estudio nacional publicado en 2026 en la Revista de Cirugía. De mantenerse esta tendencia, estimaciones del Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN) proyectan que el cáncer colorrectal podría convertirse en el cáncer más frecuente del país hacia 2035, con un aumento estimado de 79% en el número de casos anuales.

Frente a este escenario, especialistas y representantes de distintos sectores plantearon la necesidad de actualizar la respuesta sanitaria y avanzar desde una estrategia centrada en el tratamiento hacia una que permita prevenir, detectar antes y asegurar un acceso oportuno a atención y terapias adecuadas. Cinco propuestas para actualizar la respuesta país El encuentro contó con las exposiciones de la Dra. Paula Daza, directora ejecutiva de CIPS-UDD; el Dr. Alejandro Berkovits, jefe del Departamento de Cáncer del Ministerio de Salud; Daniela Paredes, presidenta de ISPOR Chile; el Dr. Felipe Quezada, médico cirujano coloproctólogo del Hospital Sótero del Río; Jorge Fernández, director ejecutivo de Fundación Vi-Da; y el Dr. Sergio Becerra, director médico de Fundación CARE.

En el seminario se presentaron cinco líneas de acción: fortalecer la prevención sobre factores de riesgo modificables; diseñar un programa nacional de tamizaje y ampliar el uso del test inmunológico de sangre oculta en heces (FIT), implementar la identificación sistemática del síndrome de Lynch, asegurar el acceso oportuno a cirugía de alta complejidad y radioterapia, e incorporar el diagnóstico molecular de precisión junto con una actualización de la cobertura de tratamientos oncológicos de alto costo.

Pablo Pizarro, director ejecutivo de Fundación CARE, señala que: “El aumento del cáncer colorrectal, especialmente en personas menores de 50 años, es una señal de alerta que nos obliga a actuar antes y mejor. Valoramos que el Ministerio de Salud avance con un piloto de tamizaje, porque detectar la enfermedad oportunamente puede salvar vidas. Sin embargo, la equidad debe estar presente en todo el recorrido del paciente, incluyendo el acceso a exámenes genéticos y biomarcadores que permitan indicar el tratamiento más adecuado, independientemente de su lugar de residencia o capacidad de pago”.

Una de las brechas abordadas fue la ausencia de un programa nacional de tamizaje poblacional, constatada en un análisis basado en la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017. Aunque el GES establece un plazo máximo de 45 días para realizar una colonoscopía diagnóstica ante sospecha, al primer trimestre de 2026 cerca de 5.483 personas figuraban con garantías retrasadas, con una mediana de espera de 71 días, según el Informe Glosa N.° 06 del Ministerio de Salud.

El Dr. Sergio Becerra, director médico de Fundación CARE, explicó: “Chile necesita una política de detección precoz del cáncer colorrectal. Esta enfermedad ha aumentado considerablemente y cada vez se presenta en pacientes más jóvenes. Como puede desarrollarse durante 10, 15 o incluso 20 años, una colonoscopía desde los 45 años permite detectar y resecar pólipos antes de que evolucionen hacia un cáncer. Esto es especialmente urgente para quienes tienen menor acceso al sistema de salud”.

Entre las experiencias analizadas estuvo la estrategia desarrollada por el Hospital Sótero del Río para priorizar colonoscopías mediante el test FIT en pacientes sintomáticos en lista de espera. El estudio, publicado en 2025 en The Lancet Regional Health – Americas, mostró que cerca de un tercio de quienes obtuvieron un resultado positivo pudo ser priorizado, mientras que el grupo con resultado negativo presentó una incidencia de cáncer colorrectal a cinco años inferior al 1%.

A esto se suma la Estrategia Universal de Detección Precoz de Cáncer presentada por el Ministerio de Salud, que comenzará a implementarse durante el segundo semestre de 2026 en las 28 comunas con APS Universal. Para el cáncer colorrectal, estará dirigida a personas de 50 a 69 años con síntomas digestivos bajos, a quienes se aplicará un test FIT cuantitativo. Los casos positivos activarán la garantía GES N.° 70 para confirmar el diagnóstico y priorizar el acceso a una colonoscopía. “Cuando no existe acceso suficiente a colonoscopías, el test de sangre oculta en deposiciones permite identificar a las personas que podrían estar presentando una lesión precancerosa o un cáncer y priorizar su atención.

Aplicarlo en la población de riesgo, desde los 45 años, ayudaría a detectar la enfermedad en etapas más tempranas. Mientras antes se diagnostica, mayores son las posibilidades de curación y menos complejo y costoso resulta el tratamiento”, agregó el Dr. Becerra.

También se planteó la necesidad de reducir las brechas territoriales. Actualmente, ocho de las 16 regiones del país no cuentan con un centro público de radioterapia, prestación necesaria para una parte de los pacientes con cáncer de recto. Para abordar esta realidad, el Ministerio de Salud anunció 29 proyectos de inversión oncológica y proyectó aumentar los aceleradores lineales de la red pública de 19 a 24 en 2030 y a 53 en 2035, con presencia en todas las regiones. Junto con este avance, será necesario fortalecer las rutas de derivación para quienes requieren cirugías oncológicas de alta complejidad.

La Dra. Paula Daza, directora ejecutiva de CIPS-UDD, señaló: “Para una persona con cáncer, la espera no es un dato estadístico: cada semana cuenta. Lo que funcionó en el Hospital Sótero del Río gracias a una mejor gestión puede replicarse de inmediato en otros establecimientos. Donde falta capacidad instalada, el sistema público puede apoyarse en convenios focalizados con prestadores privados mientras se fortalece la red pública, para que nadie tenga que esperar más por vivir en una región distinta”. Las recomendaciones elaboradas a partir de este trabajo proponen avanzar hacia una respuesta integral: prevenir cuando sea posible, detectar antes, ordenar las rutas de derivación y asegurar que el acceso a diagnósticos y tratamientos no dependa del lugar de residencia.

Fuente: Ciencia en Chile

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