¿Dolor de cabeza o mandíbula trabada? Las señales de que el estrés está dañando tus dientes sin que te des cuenta

El estrés no solo afecta tu salud mental, también se manifiesta físicamente de formas que muchas veces pasan desapercibidas. Una de las más frecuentes es el bruxismo, el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes.

Esta conducta, que puede ocurrir tanto de día como de noche, no es inofensiva. A largo plazo, puede desencadenar dolores mandibulares, cefaleas intensas e incluso problemas en las articulaciones del rostro.

Según explica Catalina Neira, odontóloga de Clínica CRL, el estrés y la ansiedad son motores directos de esta condición. “En muchas ocasiones, la causa tiene su origen en el estrés. Cuando hay una patología previa, el bruxismo actúa como un gatillante. Todo está conectado”, señala.

Desde el punto de vista biológico, el estrés activa nuestro «sistema de alerta» interno, liberando hormonas como el cortisol. Esto mantiene al cuerpo en una tensión constante, provocando que los músculos se contraigan involuntariamente, favoreciendo el acto de bruxar.

Señales de alerta: ¿Cómo saber si sufres bruxismo?

Presta atención si presentas estos síntomas de forma frecuente:

    • Dolor mandibular o sensación de cansancio en el rostro al despertar.
    • Cefaleas tensionales (dolores de cabeza constantes).
  • Contracturas cervicales y dolor en el cuello.
  • Sensibilidad dental o desgaste visible en los dientes.

El peligro de las pantallas y los malos hábitos

Dormir mal o el uso excesivo de celulares y computadores agravan el problema. La luz de las pantallas altera la melatonina (la hormona del sueño), lo que impide un descanso reparador y mantiene la musculatura facial sobrecargada.

La especialista destaca que pequeños cambios pueden marcar la diferencia: “Hay cefaleas tensionales que disminuyen solo con media hora de actividad física. Exponerse a la luz solar y mantener redes sociales sanas ayuda a relajar mente y cuerpo”, explica Neira.

Recomendaciones prácticas para tu día a día

Si sientes que el estrés está afectando tu mandíbula, sigue estos consejos:

  • Pausas activas: Realiza ejercicios de elongación y automasaje en la zona de la mandíbula.
  • Higiene del sueño: Reduce el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
  • Técnicas de relajación: La meditación y la respiración controlada ayudan a bajar los niveles de cortisol.
  • Consulta profesional: Acude a un kinesiólogo para rutinas de relajación personalizadas.

“Concientizar durante el día cuándo estamos apretando los dientes es un primer paso clave. Enseñarle al cerebro que apretar no es necesario permite disminuir la frecuencia”, concluye Catalina Neira.

 

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