Los voraces incendios que asolaron las regiones de Biobío y Ñuble a fines de enero dejaron profundas heridas invisibles en las almas y corazones de los cientos de bomberos y funcionarios de diversos servicios de seguridad y emergencia que lucharon para contener el avance de las llamas.
Para afrontar esta contingencia, la Fundación Psicosociales Chile (@psicosocialeschile), que desde hace una década brinda apoyo psicosocial en situaciones de emergencia y crisis, movilizó a cientos de voluntarios para ir en ayuda de los “guardianes de primera línea”.
“Primero reunimos alimentos y agua, gracias a la ayuda de todo el Ecosistema Biobío (@ecosistemabiobio), y luego brindamos contención y ayuda emocional”, explica la psicóloga Claudia Muñoz Ramos, fundadora y presidenta de Psicosociales Chile.
“Esto es fundamental, porque durante y después de una catástrofe, lo más difícil no siempre se ve y debemos estar ahí para cuidar a quienes nos cuidan”, enfatiza Claudia.
La presidenta de Psicosociales Chile también destaca que este apoyo es vital, pues muchos de los bomberos y funcionarios de los servicios de emergencia, fueron testigos de cómo el fuego destruía casas y poblados, sin que pudieran evitarlo.
“Esto genera desde sensaciones de culpa, depresión y estrés, hasta severas crisis de angustia, que si no se tratan, pueden derivar en graves riesgo para la salud e integridad de esas personas”, enfatiza Claudia.
Para cumplir este objetivo, los voluntarios de Psicosociales Chile acuden directamente a los cuarteles de bomberos de las zonas más afectadas por los siniestros, como Penco, Lirquén, San Pedro de La Paz y Tomé, entre otras, donde ya han atendido a más de 80 funcionarios, brindando apoyo, compañía y contención emocional.
Histórica vocación de servicio
La Fundación Psicosociales Chile nació tras los incendios de 2017, inicialmente como un llamado espontáneo de voluntarios que, posteriormente, evolucionó en una estructura más organizada de ayuda y asistencia, gracias al esfuerzo y perseverancia de su presidenta y fundadora.
Actualmente, trabajan en áreas estratégicas como:
- Apoyo a personal de primera línea (bomberos y otros servicios de emergencia).
- Elaboración de catastros psicosociales.
- Prevención de riesgos en terreno.
- Capacitación en primeros auxilios psicológicos.
- Investigación.
La estructura de la fundación incluye un directorio formado por Claudia Muñoz Ramos, fundadora y presidenta; Marianne Andrea Hochstetter Toledo, directora ejecutiva; Javiera Núñez Martínez, directora de vinculación con el medio; y Jorge Medina Medina, director de riesgo y desastres.
Entre todos coordinan a más de 600 voluntarios (estudiantes y profesionales graduados), 25 de los cuales cuentan hoy con certificación en primeros auxilios psicológicos.
Experticia transversal
Claro que el trabajo de la fundación no se limita solo al apoyo psicoemocional, pues entre sus voluntarios también hay trabajadores sociales y prevencionistas de riego, que han sumado su experticia al trabajo en terreno.
“Nuestros trabajadores sociales recopilan las necesidades de las personas afectadas y las derivan al personal municipal, proporcionando información muy importante para confeccionar las Fichas Básicas de Emergencia (FIBE)”, explica Claudia Muñoz.
“Además -añade-, este año incorporamos a prevencionistas de riesgo, que nos ayudan a cuidar físicamente a los demás voluntarios, evitando, por ejemplo, que manipulen escombros en forma descuidad o que transiten por zonas donde pueda rebrotar el fuego”.
Una extraordinaria capacidad de respuesta que, tal como atestiguan los directores, se basa en estos diez años de experiencia atendiendo diversos escenarios de crisis y contingencia.
Compromiso de largo plazo
Tras la emergencia inicial, los voluntarios de Fundación Psicosociales Chile también brindarán apoyo psicoeducativo a estudiantes y docentes cuyos establecimientos fueron destruidos o dañados por el fuego.
Además, en forma paralela entregarán terapia especializada a las familias afectadas, atendiendo
casos de trauma, estrés y ansiedad, entre otros trastornos que surgen luego de una catástrofe.
“Cada una de los afectados será acompañado por profesionales voluntarios que cuentan con especialización requerida, y amplia experiencia en la materia”, detalla Claudia Muñoz.
En forma simultánea, lo directores esperan potenciar el área de capacitación y proyectos, para contar con mayor cantidad de formadores en primeros auxilios psicológicos.
“Esto nos permitirá ampliar el número de voluntarios preparados para acudir de inmediato a la zona cero, en el momento en que se declare una emergencia”, añade la presidenta de Fundación Psicosociales Chile.
Este trabajo también estará orientado a capacitar a personal de empresas, e integrantes de comunidades y organizaciones sociales, de modo que puedan enfrentar de mejor manera estas situaciones límite.
Al mismo tiempo, se elaborarán proyectos relacionados con contención emocional de largo plazo, destinados a abordar las secuelas más profundas que estas catástrofes deja en la población.
Para tales efectos, esperan articular sus esfuerzos con universidades y otras entidades públicas y privadas de la región. “En esto ha sido fundamental el trabajo de coordinación que hoy realizamos con Comunidad Biobío (@comunidadbiobio) y el Ecosistema de Biobío”, destaca Claudia Muñoz.
Un llamado a cooperar
Sin embargo, para que todos estos esfuerzos fructifiquen a largo plazo, también es esencial la colaboración de toda la comunidad.
Ante ello, la presidenta de Fundación Psicosociales Chile hace un llamado urgente a la solidaridad de personas y entidades, “porque hoy no solo se necesitan más psicólogos, trabajadores sociales y prevencionistas de riesgo voluntarios, sino también el apoyo del sector privado”, enfatiza.
“Actualmente nos movilizamos con recursos propios muy limitados, y si queremos llegar rápidamente con ayuda a toda la comunidad afectada, necesitamos mayor participación de los privados”, agrega.
Un llamado que apela al sentido profundo de la existencia, porque, tal como explica Claudia, “todos tenemos algo valioso y trascendente que aportar en este mundo, y nuestro objetivo, como fundación, es entregar cuidado y amor a quienes llevan cicatrices invisibles, pero no por eso menos profundas”.
























