Dr Mauricio Bonilla Sanchez Medico Especialista en Salud Pública
Las consecuencias del cambio climático sobre la salud física tienen mucha mayor atención e investigación, mientras que las consecuencias para la salud mental aún están infravaloradas, se espera que el cambio climático “empeore los resultados de salud mental en todo el mundo (Lawrance et al., 2021: Romanello et al., 2021), en particular para las personas y comunidades vulnerables (IPCC, 2022)” términos como la ecoansiedad, la solastalgia y las migraciones climáticas, aunque están presentes desde hace más de 15 años, solo, recientemente estamos haciendo eco de ellos.
El cambio climático impacta la salud mental a través de cuatro vías principales. Primero, los eventos climáticos extremos generan pérdidas y daños, causando trastornos como el trastorno por estrés postraumático, depresión y ansiedad. En segundo lugar, las altas temperaturas afectan directamente el bienestar psicológico, desencadenando cambios de animo, trastornos de conducta y, de manera preocupante, un aumento en las tasas de suicidio, algunas investigaciones establecen que el aumento de las temperaturas podría afectar negativamente el estado mental de los pacientes psiquiátricos. En Italia, se observó que las personas con trastorno bipolar eran más sensibles a las condiciones climáticas en comparación con el grupo de control sano, y esta sensibilidad se asoció con el número de intentos de suicidio a lo largo de la vida posterior a un evento climatico, de otro lado, se observa un mayor consumo de medicamentos utilizados para tratar trastornos del sueño y para la ansiedad posterior a una catastrofe o un evento asociado con el clima. En tercer lugar, la angustia que proviene de la anticipación de los devastadores efectos del cambio climático, ocasiona solastalgia y eco-ansiedad, impactando especialmente a niños, jóvenes, mujeres y personas mayores. Por último, los impactos a nivel comunitario, derivados de la pérdida de hábitats naturales y patrimonio cultural, pueden desencadenar inestabilidades socioeconómicas, exacerbando problemas de salud mental a nivel comunitario, especialmente en comunidades vulnerables, junto con fenómenos de violencia y finalmente, pérdida del tejido social.
Un estudio publicado por Lancet Planetary Health [Hickman et al., 2021] donde encuestaron a 10.000 niños y jóvenes (de 16 a 25 años) en diez países (Australia, Brasil, Finlandia, Francia, India, Nigeria, Filipinas, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos; La ansiedad climática y la insatisfacción con las respuestas gubernamentales eran generalizadas entre niños y jóvenes, afectando su funcionamiento diario. La percepción de que los gobiernos no han respondido a la crisis climática se asocia con una mayor angustia. “Muchos jóvenes sienten que están siendo forzados a crecer en un mundo en el que los efectos del cambio climático ya han sido puestos en marcha por las generaciones anteriores” esta encuesta reveló que más del 80% cree que la gente no ha sabido cuidar el planeta
Es clara la dimensión del problema y las consecuencias sobre la salud mental, entonces, la pregunta que surge es, ¿qué soluciones de mitigación tenemos? o ¿cómo lo abordamos? ¿cuales son las estrategias posibles?
El 3 de junio de 2022 la OMS publicó un nuevo informe de políticas de la OMS recomienda cinco enfoques importantes para que los gobiernos aborden los efectos del cambio climático en la salud mental:
- Integrar las consideraciones climáticas en los programas de salud mental.
- Integrar el apoyo a la salud mental con la acción climática.
- Basarse en compromisos mundiales.
- Elaborar enfoques basados en la comunidad para reducir las vulnerabilidades.
- Reducir el importante déficit de financiación que existe para el apoyo a la salud mental y psicosocial
La mirada política es clave, pues debe garantizarse la integración de la salud mental en Políticas de cambio climático y sostenibilidad, garantizando que las estrategias de adaptación y mitigación consideren los impactos psicológicos.
Sin embargo, el abordaje de esta problemática y la búsqueda de soluciones, pasa necesariamente por la legitimación del problema, porque aunque el impacto en diferentes áreas es tangible, evidente, y contamos con suficientes investigaciones y datos para demostrar la importancia y gravedad del problema, si es preocupante la falta de respuesta, Hoggett & Randall (2018) observaron que la mayoría de las personas reconocen la importancia y relevancia del problema y sus efectos en la salud, incluida la salud mental, pero se relativiza su “importancia al ser comparada con otras problemáticas. Varios autores proponen que el contraste vigente entre la catástrofe inminente y la respuesta individual (caracterizada por un escepticismo, falta de acción, y deslegitimación de la problemática, entre otros) podría explicarse como efecto de diferentes barreras y mecanismos de carácter psicológico” este tema lo abordaré con mayor amplitud en un nuevo artículo.
Por supuesto, implementar estrategias para mitigar el cambio climático no solo beneficia al medio ambiente, sino que también impacta positivamente en la salud mental. Optar por formas de transporte más activas, como caminar o andar en bicicleta, puede generar efectos beneficiosos en la salud mental, gracias a la conexión reconocida entre la actividad física y el bienestar psicológico. Asimismo, mejorar el acceso a espacios verdes se ha asociado con impactos positivos en la salud mental. La investigación respaldada por Wellcome revela que pasar tan solo 15 minutos en entornos naturales, como bosques o parques, puede generar mejoras inmediatas y temporales en el estado de ánimo, así como reducir la ansiedad, especialmente en la población joven.
Diversas intervenciones actuales han sido diseñadas para mitigar las consecuencias negativas del cambio climático, al mismo tiempo que fomentan conductas pro-ecológicas. Estas intervenciones comparten el objetivo general de promover la acción a través del abordaje de respuestas psicológicas frente al cambio climático, como sentimientos, emociones y pensamientos. Clasificadas en tres tipos descriptivos de intervenciones, encontramos aquellas estructuradas en pasos/sesiones, grupos de conversación y diarios/guías. Ejemplos de intervenciones estructuradas en pasos/sesiones incluyen el Good Grief Network, un programa de 10 pasos para reconocer y procesar emociones vinculadas a la crisis planetaria, y All We Can Save Circles, que aborda material bibliográfico en grupos autoorganizados. Para grupos de conversación, el Work That Reconnects Network busca transformar sentimientos de desasosiego en acción colaborativa, mientras que el Deep Adaptation Forum ofrece eventos y plataformas para construir comunidades de apoyo frente a la realidad de la crisis climática. Los «Cafés» de conversación, como Climate Cafés y Carbon Conversations, proporcionan espacios informales para discutir, informarse y actuar. Por último, las intervenciones autoguiadas, como el Guided Journal de Climate Cares y el Imperial College of London, y el Climate Journal Project, buscan abordar la eco-ansiedad a través de diarios y talleres para promover la transición de la pasividad a la acción.
Finalmente, la salud mental digital y su capacidad exponencial de llevar soluciones a gran escala, es sin duda una estrategia, la posibilidad de otorgar acompañamiento psicológico, orientación y tratamiento puede ser generada a través de soluciones digitales, muchas apps y plataforma pueden aumentar la entrega y disponibilidad de estrategias de afrontamiento para las comunidades e individuos, de recursos psicológicos necesarios frente a una catástrofe o para gestionar las emociones frente a la solastalgia, por ejemplo.
El llamado es claro: debemos reconocer la urgencia y legitimar el problema. Este reconocimiento va más allá de las estadísticas; es un imperativo para la acción. Las estrategias de mitigación, desde la integración de consideraciones climáticas en programas de salud mental hasta enfoques basados en la comunidad, son esenciales. La política desempeña un papel crucial, exigiendo la inclusión de la salud mental en las políticas de cambio climático y sostenibilidad, la salud mental digital emerge como una poderosa herramienta para ofrecer apoyo a gran escala, brindando recursos necesarios frente a la catástrofe y gestionando emociones en tiempos de solastalgia, la convergencia de la salud mental y el cambio climático requiere un compromiso global.
























