A diferencia del retiro programado, esta modalidad traspasa los riesgos de rentabilidad en los mercados y longevidad –la probabilidad de que el afiliado viva más de lo esperado– a la compañía de seguros. Además, al pagarse en UF, neutraliza el impacto de la inflación.

 

La contratación de rentas vitalicias experimentó un alza del 7,8% entre enero y julio de 2024. Un incremento apalancado por varias razones, entre ellas, la incorporación de la modalidad “escalonada”, que permite a los pensionados obtener un monto mayor durante sus primeros años de jubilación. Aunque luego se ajusta a un pago vitalicio estándar, esta alternativa ha despertado interés en quienes buscan una mayor liquidez en los primeros años de retiro.

 

Esta es solo una de las ventajas de este instrumento. Sus atributos fundamentales son básicamente tres: neutraliza el impacto de la inflación al pagarse en Unidades de Fomento (UF), manteniendo el poder adquisitivo del afiliado de forma permanente; y traspasa los riesgos de longevidad (la probabilidad de que la persona viva más de lo esperado) y de rentabilidad de los fondos, debido a la volatilidad de los mercados financieros, a la compañía de seguros. 

 

“La renta vitalicia se sustenta en un contrato de carácter irrevocable lo que implica que la compañía debe mantener las condiciones pactadas durante toda la vida del pensionado”, explica Loreto Barril, jefa comercial de rentas vitalicias en Ohio National Seguros de Vida, entidad que este año comenzará a pagar a más de 55 mil usuarios bajo esta modalidad (luego de la adquisición de la cartera de Zurich a fines de 2024).

 

A la opción escalonada, añade la ejecutiva, la modalidad también ha ganado terreno en un contexto de discusiones previsionales que generan conciencia en la ciudadanía respecto a la importancia y beneficios de tener ingresos estables durante la jubilación. Y es que la irrevocabilidad del contrato protege a la persona de cualquier cambio eventual en las regulaciones del sistema, algo especialmente relevante en un contexto de envejecimiento demográfico.

 

Por otro lado, la cifra tampoco se verá mermada por el comportamiento de los fondos en los mercados, eliminando el denominado “riesgo de rentabilidad” o la incertidumbre ante los vaivenes de la economía. Una vez contratado, el instrumento se convierte en un compromiso financiero inalterable, a todo evento, para la aseguradora, que otorga tranquilidad y una mejor capacidad de planificación financiera a los cotizantes.

 

Perfil: conservador y moderado

 

En Chile, las modalidades de pensión son generalmente dos: el retiro programado y la renta vitalicia. En la primera de ellas, el afiliado comienza a consumir su ahorro en cada pago, que es recalculado cada doce meses. En esta evaluación periódica la jubilación se expone a los riesgos de longevidad y rentabilidad. En este último, los montos de la pensión dependen del desempeño de los fondos previsionales en los mercados financieros, es decir, las crisis económicas o abruptos cambios en el panorama internacional pueden perjudicar el bolsillo del cotizante. 

 

Por el contrario, en el caso de la renta vitalicia, los usuarios tienen la garantía de que recibirán hasta su último día el mismo monto en función de la UF, y no deben preocuparse por la volatilidad financiera ni por la gestión de sus ahorros en la vejez. “Incluso, si el asegurado sobrevive a la expectativa de vida estimada por la compañía, dada la obligación contenida en el contrato, seguirá pagando la pensión hasta su fallecimiento. Y luego, si corresponde, pagará pensión vitalicia a su cónyuge en calidad de beneficiaria de pensión de sobrevivencia. En este sentido, las compañías de seguro representan un factor importante en la economía de nuestro país”.

 

El perfil del cotizante que opta por esta alternativa es conservador o moderado, que buscan certezas, que no están dispuestos a asumir riesgos y que tampoco quieren estar sujetos a una pensión variable que perjudique su bolsillo, puntualiza la ejecutiva de Ohio National.  “Las personas de nivel socioeconómico medio a bajo optan por una renta vitalicia, pues para la mayoría de ellos la pensión es el único ingreso estable que recibirán durante su vejez. No obstante, para personas de un nivel socioeconómico mayor, aun teniendo otros ingresos, la estabilidad en el monto de la pensión a recibir y su carácter vitalicio les es atractivo, considerando que tienen una tendencia a vivir más años que los esperados”, concluye Loreto Barril. 

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